miércoles, 4 de noviembre de 2009

Tu cara entre mis piernas

Cada vez que piso un poco fondo veo tu cara entre mis piernas subiendo por mi ombligo, ansioso, hambriento...mío. Guardo esa imágen como un tesoro, un rincón de mi mente en el que me puedo esconder, calmar, evadirme cuando quiera.
Me gusta pensar que en cualquier momento del día en el colegio, el autobús o en el sofá, con solo cerrar los ojos te puedo encontrar otra vez trepando por mi cuerpo ansioso, hambriento tan lleno de vida. Pero no es sólo tu imágen, sino que cada vez que te hago reaparecer vuelvo a estar allí, siento el olor de tu cuerpo encendido, el calor de esa noche de Agosto y ese pinchazo en el alma que me descubrió, en ese preciso instante en el que tú creíste conquistarme, que me había enamorado de tí.
Para mi te has convertido en eso, una imágen que reproduzco cuando quiero en mi cabeza, nada más. Que absurdo es el amor, cuatro años de amor platónico, de charlas inacabables, viajes, mil historias, mil momentos, lágrimas, sonrisas, confidencias y lo único que me queda es tu cara entre mis piernas.